[ Estigma: Una exhibición de la Trienal Poli/Gráfica de San Juan, América Latina y el Caribe, Sala 3, Museo de las Américas. Barrio Ballaja, San Juan, Puerto Rico / 2008  ]

En la tradición Católica, los estigmas, marcas corporales, llagas, úlceras, o dolor, se manifiestan en los lugares que corresponden a las heridas del Cristo crucificado.  Los estigmas no se pueden borrar, como el carimbo, el nombre o iniciales del “dueño” con que se marcaban los esclavos.  Para Jorge Luis Borges, la desgracia, la humillación, el escándalo, la ignominia son materia prima del artista.  La muestra presente incluye las maneras cómo los artistas contemporáneos de Puerto Rico han lidiado con todo tipo de estigmas,  personales, raciales, sociales.  La quema imperdonable del estudio del artista, la transformación abyecta por medio del castigo corporal y otras marcas de infamia constituyen una parte del espectro de las obras incluidas.  La ironía, la parodia, la celebración de las maneras cómo el arte afecta la vida, la transformación del deterioro urbano en patrones visuales, en imágenes significativas, ocupan el otro extremo de Estigma.

Las artes gráficas jugaron un papel fundamental en el desarrollo del arte moderno de  Puerto Rico.  En la década de los años 50, libros ilustrados y películas formaron parte del proyecto gubernamental de transformar nuestra paupérrima sociedad rural.  Los artistas ocuparon un sitial fundamental en esta transformación: en la producción de imágenes visuales para  libros y películas, en las ediciones masivas de carteles en serigrafía para consumo popular.  El empleo de estarcidos para producir imágenes, las impresiones múltiples de una matriz, pasaron a formar parte consustancial del vocabulario formal de los artistas de Puerto Rico.  La estrecha relación de imagen y palabra ha definido nuestra producción artística.  Las artes gráficas impactaron otros medios: escultores y pintores emplearon la palabra y las técnicas de impresión de la gráfica en sus obras.

La Bienal de San Juan de la Gráfica Latinoamericana, establecida en 1970 por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, amplió la importancia de la gráfica.  Esta competencia internacional trajo a la Isla artistas de renombre internacional de la América Latina; el contacto con ellos enriqueció la formación de los artistas de Puerto Rico, y el prestigio de la imagen impresa.  En 2005 el concurso expandió el campo de la gráfica para incluir otros medios de concebir la impresión de imágenes, y se convirtió en la Trienal Poligráfica de San Juan, la cual ganó el Grand Prix de la Bienal de  Ljubljana.  Estigma reitera el concepto de la “gráfica extendida” utilizada para crear imágenes significativas que entrañan la concreción de planteamientos vitales de artistas contemporáneos.

Ser puertorriqueño en los Estados Unidos, nuestro amo colonial, implica estar estigmatizado.  Llamamos a nuestra identidad, la mancha del plátano, la marca indeleble del plátano, Musa paradisiaca, el pan del Caribe, nuestra comida principal.  En Plantanium  Miguel Luciano ha encapsulado el fruto en platino, un metal precioso; convierte el estigma en una fuente orgullo, en una escultura, una joya.  Luciano emplea la parodia y la ironía como armas para deconstruir los estereotipos, como su superhéroe al estilo de la caricatura japonesa, el poderoso Mancha Manga con sus poderes platanales.

“Greasers, Grasientos” es un término que emplean los norteamericanos para referirse a los puertorriqueños, haciendo referencia a nuestra comida.  Sweat Glands, Sweat Lands  (glándulas de sudor, tierras de sudor) de Allora y Calzadilla tiene como protagonista el proceso de asar un lechón, la comida nacional de Puerto Rico.  El animal rota sobre el fuego gracias a un tubo conectado a las ruedas de atrás de un carro, alzado sobre bloques de cemento.  A medida que el chofer acelera el carro, el cerdo rota más rápidamente.  El reggaetonero Residente Calle 13 recita el texto escrito por los artistas que apuntala los dilemas de la sociedad contemporánea.

Las impresiones frenéticas de cuerpos, objetos, vegetación con las que Arnaldo Roche realiza su obra están relacionadas con la inmensa importancia de la gráfica en el arte de Puerto Rico.  Roche hace impresiones de personas, hojas de plátano; usurpa sus formas y las transpone en papel, en el lienzo.  El resultado es una impresión fantasmal de cosas vivas.  Su producción proviene de la necesidad de exorcizar los demonios de una tragedia familial, la transformación del dolor en arte.

Melvin Sierra vandaliza los billetes nacionales de Irak y Corea del Norte con imágenes de bombas, de soldados.  En la mayoría de los países vandalizar la moneda nacional es un crimen.  Las impresiones de la parafernalia militar mutilan los billetes a la vez que denuncian la terrible guerra en Irak, el carácter militarista de Corea del Norte.  Su fascinación con las monedas nacionales está relacionada al hecho de que, al ser una colonia de los Estados Unidos, Puerto Rico carece de moneda propia.  Sierra emplea un juguete, el “View Master” para significar los efectos de la guerra. Las escenas son diversas, incluyen fotografías de soldados puertorriqueños que han muerto en Irak, hasta una escena doméstica de un libro para enseñar a leer.  Están basadas en dichos populares que hacen referencia a Dios y la Virgen María; Sierra yuxtapone imágenes religiosas con soldaditos de juguete.  Robin Hood es un homenaje a Filiberto Ojeda, luchador por la independencia de Puerto Rico, junto con la imagen del rifle utilizado por el F.B.I. para asesinarlo.

Los Andamios de Raquel Quijano tienen también juguetes infantiles como punto de partida. Quijano convierte sus estampas en unidades tridimensionales que pueden ser manipuladas.  Las imágenes recuerdan circuitos de computadoras, complejas máquinas, plantas termonucleares.  La artista emplea el medio tradicional de la gráfica para representar espacios cerrados de una arquitectura tecnológica, totalmente desconectada de la naturaleza, de elementos orgánicos.  Para estas piezas, en vez de emplear madera o linóleo, Quijano utilizó un material sintético.  Los patrones impresos, de negro sobre plata, establecen un contraste efectivo con la evocación del juego de niños.

El cuerpo humano se ha convertido en campo del arte.  Carlos Reyes golpea su rostro repetidamente y lo marca con los guantes de boxeo.  La “pelea” es una metáfora de un coraje ciego, de la frustración; la cara lleva las marcas de este frenesí de automutilación. Besos de sangre, la performance que dio base a la serigrafía Every American has two Hearts de Papo Colo, es otro ejemplo de la automutilación.  En la performace se cortaba y enjugaba un pedazo de algodón con su sangre, y se lo ofrecía a los espectadores.  El cuerpo como arte, con la marca del genio es el concepto que anima su otra obra, el Genio en la botella, que contiene pelo de 25 poetas y 25 artistas plásticos que participaron en Pulpo/Octopus, performance y trabajo de colaboración que se escenificó en San Juan en 2007.  El ADN es la marca indeleble de cada individuo, conservada en el cabello, una de las partes más duraderas del cuerpo humano.

Los tipos de recortes del cabello marcan y expresan que el portador pertenece a ciertos grupos, estigmatizados por otros.  Omar Obdulio Peña Forty participa en este ritual social al ofrecer servicios de recortes de cabello.  Los patrones que crea son signos y significantes que identifican al individuo como parte de un grupo.  Simbolizan la adhesión, la búsqueda de identidad y seguridad dentro del grupo.

La capacidad del arte para transformar la vida es central en la obra de Carlos Ruiz Valarino, Rafael Trelles y Antonio Martorell.  Los Visitantes de Ruiz Valarino contemplan con reverencia el monumento arquitectónico de Antoni Gaudí, la Iglesia de la Sagrada Familia en BarcelonaSus expresiones y poses testimonian el poder del arte para marcar al espectador, de manera indeleble.

El fuego en el estudio de Antonio Martorell destruyó una valiosa colección de gráficas de todo tipo, no sólo del artista, también de otros creadores puertorriqueños.  Martorell confeccionó la Alfombra persa, encapsulando los restos quemados de las gráficas en resina.  La composición se basa en el patrón tradicional de las alfombras persas y del Mediano Oriente: una franja en el borde, con 3 motivos en el centro.  Las serigrafías quemadas incluyen obra de 50 años de gráfica de Puerto Rico.  Aunque de manera incómoda, el espectador se ve precisado a caminar sobre la obra, y su acción forma parte de la desacralización de estas obras de arte.  La alfombra nos remite a la de Aladino, a los cuentos de las Mil y una noches, la extraordinaria colección de historias de Persia y el Mediano Oriente.

Rafael Trelles convierte la contaminación urbana en hermosos patrones geométricos, elimina el ollín y el sucio para crear estos patrones, para enmarcar escenas de sus personajes excéntricos.  El Portafolio de Vieques incluye siete imágenes de escenas ejecutadas en la isla de Vieques, parte del archipiélago de Puerto Rico, que fue utilizada por la Marina de los Estados Unidos como campo de tiro durante 60 años.  Trelles transformó los antiguos almacenes de pólvora en campo de sus escenas anti-bélicas. Palomas y mariposas emergen de tanques quebrados, los aviones y helicópteros destruidos marcan el camino hacia la paz.  El artista transforma el moho y la pudrición en un poderoso pronunciamiento por la vida.

Las obras incluidas en Estigma hacen planteamientos respecto a la función del arte, al papel desempeñado por el artista en la sociedad global contemporánea.  Surgen de la necesidad de crear imágenes relevantes a los dilemas de nuestros tiempos.  La guerra, el colonialismo, los prejuicios, el turismo, la tecnología, la violencia sin sentido son claves para Puerto Rico.  Desde su mira, estos artistas también le hablan al mundo.

Marimar Benítez

San Juan, Puerto Rico